viernes, 2 de noviembre de 2012

PALABRAS DE PRESENTACIÓN DE HÉCTOR ÑAUPARI CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA "SUICIDAS SUB 21"



CASA DE LA LITERATURA, 30 DE OCTUBRE DE 2012

En estos tiempos aciagos para la cultura, la literatura, las artes y la convivencia social en la ciudad y el país, nada más urgente que responder a estos golpes sucesivos que con poemas convertidos en oráculo, en profecía, en anticipación de lo que va a ocurrir.

De esta suerte, me conmueve profundamente la devoción de Raúl Allaín e Iván Fernández Dávila, editores de esta recientísima antología de poesía Suicidas Sub 21, demostrando una firmeza de criterio, una suerte de solución de continuidad hacia las letras, una valentía y un liderazgo, de la que han carecido, vistos los recientes acontecimientos, todas nuestras autoridades.

Empero, me emociona todavía más que lo hagan en esta casa amenazada, también, de desalojo – palabra que se está volviendo moneda común en estos días – a la que debemos tanto – igual que a las muestras de arte bajo ataque y denuncia de blasfemia – y que nunca mejor que ahora recibe el nombre de Estación de los Desamparados.

Sirvan, pues, mis primeras palabras para expresar mi total descuerdo con el desalojo de la Casa de la Literatura de este espacio entrañable, que ha guarecido a los desamparados poetas, narradores y escritores, entre los que se encuentran muchos de los presentes, de todas las tendencias y edades, de provincias y de Lima, consagrados o desconocidos, dotados de talento o, más bien, sencillos, pero todos ellos, con abrumadora evidencia, los artistas a quienes menos les toca en la desprovista mesa de la cultura en el Perú.

Y ahora, ¿se nos quiere despojar del único escenario estatal donde hemos podido mostrar nuestras creaciones y difundirlas? Sólo puede decir ante esa afrenta, así nos acusen de vándalos: ¡no pasarán! ¡Muertos nos sacarán de aquí!

Dicho esto, examinemos la antología Suicidas Sub 21, que reúne a algunas de las más resaltantes voces poéticas que son menores o bordean los veintiún años de edad y pertenecen a algún centro universitario peruano.

¿Son suicidas estos bravos jóvenes que se dedican a la poesía? Lo serían, si renunciaran a su esfuerzo por seguir creando, si entregaran sus armas a la peor de las muertes por propia mano: el olvido. Apresurémonos a añadir que esta ocasión es propicia para ir acabando, de una vez y para siempre, con ese perverso mito creado en torno al poeta, y en particular al poeta peruano, que le manda obligatoriamente, para ser un vate, a vivir en una pobreza peor que franciscana, y que todo intento de salir de ella es una traición para la vocación que uno ha elegido.

¡Por amor de Dios! Ya tenemos suficientes y gravísimos problemas, en tanto creadores, al no contar con mecenazgos privados, tal cual en Estados Unidos, o políticas para integrar las burocracias públicas, como en México o Brasil, para añadir a ellos que es imperativo, a fin de ser llamados con derecho poetas, morir en la indigencia más abyecta. Y quienes en tal despropósito insisten – críticos, editores, periodistas, y muchos otros – no piensan, ni por asomo, en pasar hambre, ni ellos, ni dejar en la inanición a sus hijos.

Hay que tener claro, como lo señaló Antonio Cisneros en el prólogo a su antología personal Propios como ajenos, que uno es el poeta y otro el ciudadano, el que debe pagar las cuentas, el que provee a su familia de los bienes que necesita, el que sufraga los impuestos o las multas de tránsito.

A ello agreguemos que nadie, y menos los estúpidos que piden al poeta morirse de hambre para ser considerado tal, cuestionaron el genio de Elliot, por ser un empleado bancario; Kavafis, un funcionario en el servicio público de saneamiento toda su vida; Borges, director de una Biblioteca; Kafka, un secretario judicial en Praga; Pessoa, un servidor municipal; Sologuren, un funcionario en el servicio tributario peruano; Ribeyro o Alejo Carpienter, por ser diplomáticos. 

A los jóvenes antologados en Suicidas Sub 21 les digo, no crean más en esa sarta de mentiras, creada por quienes no desean el progreso personal y material de los poetas, circunstancias ambas que les permitirán crear más y en mejores condiciones.

Suya es la oportunidad de cambiar ese criterio que convenció a tantos excelentes bardos de estas tierras, como Juan Gonzalo Rosé o Francisco Bendezú, a que un empleo mejor era una traición a su arte. Claro está, nada sería mejor que vivir únicamente de los libros de poesía, pero hacerlo a costa de nuestra propia indemnidad significa despojarnos de un sentido de realidad para abrazar, no la gloria, sino la estolidez. Somos poetas, no idiotas.

Y cuando me refiero a los problemas mayores de la poesía y la literatura, ante la cual los aedos de este libro han dado cuenta con metafórico vaticinio, es que los jóvenes poetas peruanos, como todos los literatos, estamos acorralados y en amenaza de ser devorados por este Mercado Mayorista social que es el Perú, por este estómago insaciable de Lima, por esta La Parada nacional.

¿Qué ha ocurrido? Lo que ha pasado es que, en un momento dado, propiciado por la confluencia de un Estado indolente y un sindicato ciego, que no veía más que sus propias tinieblas ideológicas, la educación colapsó y no se ha reconstruido.

A partir de ese naufragio, nuestros valores y nuestros referentes culturales han cambiado, para peor, degradando más, a cada generación que pasa, hasta sumergirla en la más animal ignorancia, y haciendo desaparecer la inteligencia de la sociedad peruana.

Al producirse el absoluto y violento divorcio de los ciudadanos comunes de nuestro país con la inteligencia y la cultura, el espacio vacío fue cubierto por la anomia moral, por la septicemia generalizada de la incultura y la ausencia de civismo, por el cretinismo de quien ve en el otro a un enemigo a agarrar a pedradas, a una mujer en una víctima de violación, no importa si sea nuestra hija o hermana, y al suicidio como una forma de evadir la propia responsabilidad.

En pocos países de América Latina esta natural convivencia entre el talento, la inteligencia, la cultura y los ciudadanos se ha interrumpido de un modo tan brutal como en el Perú.

Junto a esta tragedia, otra, más soterrada pero igual de dantesca, muestra su siniestro perfil: la de la envidia, hija de la mediocridad al que el sistema educativo, público y privado, condena a todos los estudiantes de nuestro país.

César Hildebrandt describe, de modo insuperable y con terrible acierto, en su artículo ¿Pizarro tiene razón?, nuestra mayor tara cultural: “El Perú ha hecho de la envidia un artículo de primera necesidad, un emblema patrio y el programa frentista que arrasaría con las elecciones. No tenemos proyecto nacional pero tenemos una envidia que convoca a todos. Aquí la envidia no es la anomalía sino la norma.

Aquí se perdona el crimen, el abuso, el exterminio de inocentes, el latrocinio. Lo que es difícil de perdonar es el mérito. El niño que se distingue por su talento conoce, en el Perú más temprano que en cualquier otro país, el tumulto asustado de la envidia, sus furias murmuradas (…) El Perú nutre a multitudes de resentidos, a legiones que vienen del fracaso y van a la envidia disfrazadas con las más surtidas máscaras: la del diputadito analfabeto, la del periodista que lee el teleprónter, la del escritorzuelo que pide benevolencia a sus amigos, la del que necesita la desgracia ajena para compensar el odio que le produce su propia esterilidad”.

¿Cómo ven los poetas de Suicidas Sub 21, jóvenes profetas, estos terribles problemas, estas Gorgonas que nos vuelven de piedra el alma, la inteligencia, el respeto al prójimo y el sentido común? Veamos. Jorge Ramírez, en el poema que mejor define en este libro la situación actual, Felicidad muerta, una de cuyas mejores partes dice: “Mi felicidad es como el pueblo hambriento y violento, que ahoga sus ilusiones en promesas marchitas a la boca de un león hambriento. Un huérfano que estrella su pecho y sus huesos contra el asfalto, en busca de su corazón. Una madre a la espera de su hijo, que se ha ido a pelear una guerra ajena. Las tribus de la calle luchando en terreno fangoso y baldío. Los perros callejeros que por las noches salen a comer basura y por el día suelen perdonar”.

A renglón seguido, Sebastián Aragón, en su texto que es como una profecía auto cumplida, Epitafio de Lima. De haberlo leído las autoridades causantes de esta tragedia jamás habrían dado las órdenes que espetaron. Nos dice: “Ha pasado un día desde que Lima murió. Hay cadáveres pérfidos que no han encontrado, todavía, donde pudrirse. Muertes súbitas que esperan al juez.

Hay condenas y cadenas atadas a los fantasmas. Ha pasado un mes, todo sigue igual, ha pasado un año, las señoras dejaron las lágrimas y cogieron a sus hijos. Los señores dejaron el alcohol y llanto y cogieron a sus señoras. Ha pasado una vida y Lima sigue igual, desordenada, con los cadáveres en cada calle, cada esquina, cada respiro. Con solo un cambio está de moda llevar las condenas en cadenas al cuello”.

Paola Huaco Jara, en Crucifixión, pareciera narrarnos la golpiza del suboficial Huamancaja: “Vi sobre la multitud la extraña mirada de un hombre ordinario, la sofocante mueca de rostros que se alejan, y el color descompuesto de la desolación. Sentí en sus cabellos el frío erizante de la muerte y el galopar de toda una vida en ausencia del amor”.

Lo mismo Juan Pablo Bustamante, en su texto Ruido: “Ruido al caer. Ruido al asfixiarme. Ruido al sangrar. El ruido del agua mojándome los dedos, en silencio”. Esteban Poole, le da a estos trágicos hechos, como a los flagelos que padecemos, un esbozo metafísico, en Teorema cosmológico: “El espíritu ha evacuado, el mundo ha vomitado. El tiempo como carrusel, se consume hasta desaparecer”. Joan Torre, en Tú sabes que no nos importa, pareciera dar cuenta de todos los que observamos con morbo esas violencias:

“Cayó del cielo ese pedazo de roca. Cayó y nos quedamos todos mirándolo. ¿Qué sucedió con mis sentimientos? ¿Cuándo me volví tan inhumano?” Finalmente, Katiuska García López, en Destino final, da cuenta de nosotros, los poetas, ante esta hecatombe: “Son míos los ojos que observan, los perdidos del camino. Soy yo la que vive muerta: la poeta del olvido”.

Como debemos evitar empeorar más, y siempre se puede estar peor, llegando a devorarnos a nosotros mismos, es nuestra tarea reconciliar a la educación con la inteligencia y la cultura, como también reemplazar la envidia, nuestro emblema nacional, por el de la amistad y la fraternidad, para salvar aunque sea un poco de nuestro país.  

Creo que el mayor cambio cultural al que debíamos avocarnos en el Perú es convertirlo en una sociedad fraterna, de afecto y respeto, y no en la sociedad enemistada, envenenada por la ignorancia y la envidia, como es, por desgracia, mayoritariamente ahora.

Con este deseo en mente, sólo puedo pedirles a los poetas de Suicidas Sub 21 que sigan creando, pues, según César Vallejo, pieza clave de la evolución de la literatura occidental en el siglo XX, y que escribiera para salvarnos, en el poema Los desgraciados:

Ya va a venir el día; da
cuerda a tu brazo, búscate debajo
del colchón, vuelve a pararte
en tu cabeza, para andar derecho.

Ya va a venir el día, ponte el saco.
Ya va a venir el día; ten
fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona
antes de meditar, pues es horrible
cuando le cae a uno la desgracia
y se le cae a uno a fondo el diente.

Necesitas comer, pero, me digo,
no tengas pena, que no es de pobres
la pena, el sollozar junto a su tumba;
remiéndate, recuerda,
confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista
a tu cadena y guárdala detrás de tu retrato.
Ya va a venir el día, ponte el alma.

Muchas gracias
(Fin) 

martes, 23 de octubre de 2012

“'Suicidas Sub 21’ y el desenfado social”


Artículo sobre la Antología de Poesía Suicidas Sub 21 



Por Humberto Pinedo Mendoza (*)


Este poemario juvenil Suicidas Sub 21 es una recopilación madura de selección de Raúl Allain, quien ha tenido la virtud de promover en su generación una cierta desfachatez por cuestionar lo mediocre, lo injusto y lo informal. Junta en un almácigo poético a varias promesas de poetas que reaccionan vitalmente contra el conformismo del adulto que se ha banalizado en nuestro país.

Como afirma el antólogo, Suicidas Sub 21 es un instrumento de búsqueda que alimenta el "riesgo a" o la aventura y así poder desarrollarse integralmente o para encontrar nuevos caminos de liberación. Es el instinto de vivir con un sentido de trascendencia (Sartre) o conjugando la existencia, la muerte y el placer como lo plantea Herbert Marcuse en su Eros y Tanatos. Esta actitud se da en estos aedas que frisan los veintiún años y que estudian en diferentes universidades, profesiones liberales y humanísticas.

Así tenemos a Juan Pablo Bustamante con su poema "Ruido" en donde exhuma un mundo interior con sus demonios. O Alonso Mesía Macher en: “Descubres tu identidad/ Y eres de nuevo la hija del aire (…)”. También sobresale Esteban Poole  que pronuncia: “El espíritu ha evacuado, / El mundo ha vomitado. / El tiempo como carrusel, (…)”. O el poema de Alejandro Mautino Guillén “Te he llamado en XXI”: “(…) y la verdad que le permite a mi madre danzar: / abortar al cadáver sediento como todos (…)”.

Hay poemas eróticos con sobresaltos como el de Valeria Seminario: “Cabalgando sus / sexos, cami- / nando sus / nudos / llegando hacia / el horizonte verde / asiendo sus / cuerpos / limpias sus / bragas.” En cambio Jorge Ramírez nos dice en “Felicidad muerta”: “Mi felicidad es como / Un pene erecto con mil vaginas jugosas alrededor / La amante despechada que con tetas y miedos gigantes se fue en busca de su / propio verdugo (…)”. Lo  lúdico y lo impúdico se cruzan en sus versos. Pero José Cárdenas Jara es mucho más factual: “(…) Entonces, se levantará mi madre para servirme / el plato frío de mi ausencia en aumentativo.”

Estos vates son incorruptibles. Se rebelan contra los prejuicios sociales. Indira Anampa es atrevida con sus imágenes y con su  actitud ante la vida. Es provocadora con su cuerpo y sus impulsos narcisistas. En su poema "Matriz" nos trae: “(…) se va extinguiendo mi belleza / me voy haciendo parda”. En cambio Sebastián Aragón le dedica, como Sebastián Salazar Bondy, un “Epitafio a Lima”: “Ha pasado un día desde que Lima murió,  / Hay cadáveres pérfidos que / no han encontrado, todavía, donde pudrirse / Muertes súbitas que esperan al juez (…)”.


Pero Laura Rosales es lasciva en “Patio de espejos” y así nos dice sin contemplación personal: “Decapitada / Estrangulada / Mordida / Entumecida / Violada / Amordazada / Ultrajada / Acariciada / Penetrada (…)”. Mismo Masoch pero más arrebatada con su instinto. Pero Paola Huaco Jara en cambio refiere en “Crucifixión”: “Sentí en sus cabellos / el frío erizante de la muerte (…)”. De la misma forma Alejandro Rossi se cobija en el calor familiar.

Luego Raúl Allain nos plantea en su poema "Sexo cerodimensional" una interrogante o una alternativa cuestionando la vulgaridad sexual y valorando a la mujer y el amor verdadero. Se proyecta a una sexualidad cósmica. Mismo Dalai Lama y Mahatma Gandhi. Pero Carlos Miranda le rinde culto al adolescente Onan con todas sus virtudes y defectos humanos. Poemas catárticos para su edad.

Como podemos apreciar, hay que ser suicidas como estos jóvenes para poder vivir en esta sociedad mediocre y sin valores. Más bien estos vates reaccionan simbólicamente como Heraud o Melgar que se inmolaron con sus ideas y trataron de cambiar el "modus vivendi" grotesco de sus épocas. Por eso este libro Suicidas Sub 21 se justifica y es un importante eslabón de superación hacia la toma de conciencia de nuestros problemas.

Por eso espero que esta generación "Suicidas Sub 21" asuma el liderazgo que les pertenece en bien de la comunidad como lo deseaban en sus respectivos países José Martí, José Domingo Sarmiento, Simón Rodríguez, Andrés Bello y González Prada. “Jóvenes a la acción, viejos a la tumba”. Esa premisa social y ambiciosa debe de ser su camino. Enhorabuena.

Para demostrarles mi identificación con la actitud iconoclasta de esta generación "sub 21" les entrego un poema publicado en 1972 en mi libro TOPUS:



“SUICIDIO PERFECTO”

Mi festín de goce plácido cedo que constreñido mostacho de años ciño
me mareo que puerto ibérico de tufo en tufo kms y kms de empeño repongo
comparto mi bocio con hombres topo que ahorco de maloliente tiempo
recostado al poste mi carnoso empeño demuelo y mi silencio sacro guardo
prohibido de amar mi daga saco y a retazos demuelo infierno mundo de loco
mi séquito de muertos adultero que tupido flechazo mi conducto ennegrezco
corrido kms y kms ciño mi mate pórtico que coso bravío mi furia aplaco
por las astas al toro clavo luminoso toque que suicidio perfecto ciño mi otoño 
                                                del infierno mismo  



(*) Nacido en Lima en 1947. Ha publicado cuatro libros de poesía: Olguita amando, Topus, Avizor y Convulsión. Libros de Historia Rostros y Rastros del Callao y La Historia de San Miguel. Incluido en la Historia de la Literatura Peruana de Augusto Tamayo Vargas, César Toro Montalvo y José Beltrán. Ha sido Presidente de la Casa del Poeta del Callao en 1992 e integrante de Gleba Literaria. Incluido en los suplementos dominicales del Comercio y Ojo y en la revista Olandina. Como Periodista ha trabajado en el diario Expreso, Ojo, Oriental el diario Callao y el Faro. Ha sido columnista de las páginas de Historia y Cultura de los diarios del Callao. De acuerdo a los críticos literarios Wolfgang Lutching, César Toro Montalvo y Augusto Tamayo Vargas el poeta Humberto Pinedo practica una poesía concreta de gran significado y sensibilidad social.

jueves, 18 de octubre de 2012

Presentación del libro “Sentido Liberal” (Municipalidad de Miraflores, viernes 19 de octubre, 7:00 p.m.)




Nota de Prensa

Presentación del libro “Sentido Liberal” del escritor Héctor Ñaupari en la Municipalidad de Miraflores
Viernes 19 de octubre, 7:00 p.m.

La Academia de Ciudadanos Líderes de la Municipalidad de Miraflores (ACL) tiene el agrado de invitar a la presentación del libro “Sentido Liberal, el sendero urgente de la libertad”, del escritor Héctor Ñaupari, presidente del Instituto de Estudios de la Acción Humana y miembro de la Mesa Directiva de la Red Liberal de América Latina, RELIAL.

El evento tendrá lugar el día viernes 19 de octubre de 2012, a las 7:00 p.m. (hora exacta) en el Salón de Actos de la Municipalidad de Miraflores, sito en Avenida Larco 400 – Segundo piso.

Comentarán el libro Dora de Ampuero, Directora Ejecutiva del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, IEEP (Ecuador), Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, CADAL (Argentina) y Federico Salazar, periodista y conductor del Programa Primera Edición (Perú).

Como ha indicado el prologuista del libro, el doctor Jesús Huerta De Soto, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos (España): “Estamos frente a una obra muy atractiva, que compila varios de los mejores ensayos de Héctor Ñaupari en los temas favoritos de los cuales él se ocupa: la libertad y la literatura. Por todo ello, no dudamos que este libro será del agrado de todos aquellos que se adentren en sus páginas”.  

A su vez, el profesor Carlos Sabino, catedrático de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala), dice: “Leer a Héctor Ñaupari resulta una experiencia enriquecedora, un viaje singular que nos sitúa ante reflexiones lúcidas y verdades necesarias, que nos permite entender este mundo más allá de las ideas esquemáticas y casi siempre erradas de los conformistas. Sentido Liberal nos da la oportunidad de rescatar la individualidad del creador, de demoler falsos ídolos y de otorgar sentido –precisamente- a la realidad que nos circunda”.

La Academia de Ciudadanos Líderes es un programa de la Municipalidad de Miraflores que promueve el empoderamiento y liderazgo de los jóvenes para ejercer su ciudadanía de manera responsable y solidaria, estimulándolos a ser actores propositivos y protagonistas del desarrollo local.

CON EL RUEGO DE SU DIFUSIÓN


jueves, 11 de octubre de 2012

Presentación de la Antología de Poesía “SUICIDAS SUB 21” (Casa de la Literatura Peruana, martes 30 de octubre, 6:30 pm)



Presentación de la Antología de Poesía:

SUICIDAS SUB 21



Casa de la Literatura Peruana, martes 30 de octubre, 6:30 pm
(Antigua Estación de Desamparados, Jr. Ancash 207 - Centro Histórico de Lima)
El día martes 30 de octubre a las 6:30 pm se presentará la Antología de Poesía SUICIDAS SUB 21, compilada por Raúl Allaín. La obra ha gozado de publicaciones previas, siendo considerada por importantes medios como Mondo Kronhela Literatura de Argentina, Liceus y Almiar -Margencero- de España. Esta obra aparece bajo una coedición de autor: "Raúl Allain / Iván Fernández-Dávila. Editores". 

La presentación del libro estará a cargo de Héctor Ñaupari, Raúl Allaín, Indira Anampa, Humberto Pinedo Mendoza y Esteban Poole.

En el prólogo de la obra, Raúl Allaín, Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ), escribe lo siguiente:

El presente poemario antológico reúne a algunas de las más resaltantes voces poéticas que son menores y/o bordean a los veintiún años de edad y pertenecen a algún centro universitario peruano.

Reunir en un ‘extraño abrazo’ a algunas de las más resaltantes voces poéticas que bordeen a los veintiún años  de edad, circunscribiéndonos a un determinado ámbito literario, ya sea peruano o a nivel mundial, se convertiría en una labor que nos obligaría a investigar en todo medio en el que prolifere literatura (poesía y prosa poética, para este caso). Ya de por sí, la elaboración y publicación de esta obra, virtualmente nos significaría un reconocimiento no mediático. Así mismo, la ilación que se imprimiría al ordenar coherentemente, con particulares separaciones, para sublimar las cualidades de los poemas, sería efectista. Entonces, estos textos conformarían un poemario antológico que por su originalidad, refrescaría el ámbito literario juvenil peruano.”
 


Antologados:

Alejandro Mautino Guillén, Alejandro Rossi, Carlos Miranda Passalacqua, Esteban Poole, Frank Hernández, Indira Anampa, Joan Torre, Jorga Ramírez, José Cárdenas Jara, Juan Pablo Bustamante, Karen Carbone Rojas, Laura Rosales, Katiuska García López, Noor Vásquez, Paola Huaco Jara, Raúl Allain, Sebastián Aragón y Valeria Seminario.

Ingreso libre

SE AGRADECE LA DIFUSIÓN

lunes, 1 de octubre de 2012

“El ‘trastorno bipolar’ en términos de Antipsiquiatría”


por Raúl Allain

Breve relación y divulgación científica

En el artículo “Conozca un poco más del trastorno bipolar y a quiénes afecta más” publicado el 13 de setiembre por el diario La República, ya se afirma que el trastorno bipolar no se denomina psicosis maniaco-depresiva. Además testifican que el individuo en cuestión puede “(…) desempeñar diversas tareas a la vez” a causa del incremento, en estados de euforia, de energía (debemos indicar como variable crucial la “experiencia vital”), también que -resaltemos- es la enfermedad más compleja en la psiquiatría clínica y puede dirigirnos al suicidio; así entonces, también se debe apuntalar a entender que hay una divergencia en términos de depresión, pues en determinados casos no se hace la referencia a una enfermedad clínica, se identificaría por los síntomas físicos, sino congojas propias de ideas, etapas de inmadurez. Estos nuevos planteamientos se explican en lo que ahora se designa estrictamente Antipsiquitaría, por lo cual están surgiendo nuevos planteamientos y textos de toda índole. Podemos revisar con mayor detenimiento “Antipsiquiatría; deconstrucción del concepto de enfermedad mental” (http://www.ucm.es/info/nomadas/31/adolfovasquezrocca.pdf), del filósofo Adolfo Vásquez Rocca.

La Antipsiquiatría, como podemos colegir del mismo término, se contrapone a las significaciones de la psiquiatría convencional, comprendiendo numerosas corrientes establecidas y por establecer. Empero una suma considerable de “antipsiquiatras” prefieren, en muchos casos, alejarse del propio término, para evitar toda condición despectiva que pueda distraer las causas de sus argumentos, los cuales conjuntamente pueden procurar otro tipo de psiquiatría. Podemos diferenciar cinco posiciones:

1)      La psiquiatría convencional es errática. Sus métodos se conciben inadecuados por las históricas consecuencias de su accionar.

2)      Las medicaciones se imponen, a pesar de que el paciente tiene el derecho a decidir si acepta o no el tratamiento. Entonces aparece un factor por el que la psiquiatría convencional impera, domina sobre otros enfoques que pueden corresponder a ser relacionales a la Antipsiquiatría.

3)      En relación a internamientos, la Antipsiquiatría opta por armonizar al paciente, no concibiéndose así vejaciones en ninguno de los casos.

4)      La patente relación con las empresas farmacéuticas. Es más, este compromiso se manifiesta en consecuencias como ofertas, las cuales confieren (en toda ciudad, país, continente) una armonía en la economía que se ha hecho necesaria a través de los años.

5)      La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) o el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), estigmatizan al paciente, haciendo por poco imposible nuevas conjeturas científicas “antipsiquiátricas”.

(


martes, 11 de septiembre de 2012

Palabras de Héctor Ñaupari con ocasión de la presentación de la Antología de Poesía "Poiesis Hispanoamericana: Selección de poesía contemporánea"



Palabras de Héctor Ñaupari

Presentación del libro Poiesis Hispanoamericana, Antología de Poesía Hispanoamericana

Casa de la Literatura Peruana, 29 de agosto de 2012

En estos días que corren, la realidad se ha vuelto decididamente antipoética. Y, la poesía, desamparada y despojada, de vuelta de todo, ¿dónde está? Decimos que está aquí, en este panorama de la poesía hispanoamericana que presentamos hoy, titulada Poiesis Hispanoamericana, y que han editado mis amigos Iván Fernández Dávila y Raúl Allaín.

Cuando ya el perturbador estruendo de los grupos literarios latinoamericanos ha cesado, y éstos se han convertido, a decir de Roberto Bolaño, en avance y retroceso al mismo tiempo: unas vanguardias que, como el Dios Jano, miraban simultáneamente a uno y otro lado, siendo también reacción y retaguardia, aparece esta antología dispuesta a decirnos que los poetas no viajaremos al final de la noche resignados, que no escucharemos lo que nos dice la boca de la sombra en silencio.

Así es: en este libro, Poiesis, nos aprestamos a realizar la travesía definitiva – pues, siguiendo al susurro de la Diosa Atenea a Odiseo, es el viaje y no el destino lo importante – y en los textos que se han publicado y reconocemos se encuentra nuestra voz.

Nuestra voz; que, cierto es decirlo, en este siglo de autistas de Blackberry, de esos cadáveres a crédito, cretinos cotidianos y frívolos, de idiota mirada fija solo en sus ombligos, es completamente desoída. Donde, al imponerse esa terrible dictadura de lo políticamente correcto, que niega nuestro ser esencial – no comas carnes rojas, no digas palabras soeces, no bebas, no fumes, no caces animales, no vivas al límite, no tengas aventuras, no conozcas personalmente a nadie – la poesía hispanoamericana es un ser ajeno, extraño, un ornitorrinco en una cristalería, que nadie sabe bien qué hace allí, del que nadie tiene idea qué hacer con él, que no puede ser explicado, justificado o entendido.

La pregunta que a los poetas toca hacernos – y que invito a hacer a los seleccionados de Poiesis – es: ¿para qué ser entendido por quienes no pueden escribir su nombre sin faltas gramaticales? ¿Ser correspondido por quienes deben volver a aprender castellano para que redacten un correo sin emoticones? Grave error, el reconocimiento de los poetas y escritores en países donde nadie, o casi nadie, lee, ha creado una situación perversa: no hay poesía oficial ni marginal, pues lo marginal viene de lo oficial, y viceversa; donde, el reconocimiento para cada poeta proviene de quehaceres ajenos; y, finalmente, se llega al absurdo que el reconocimiento de la poesía por “lo oficial” depende de qué tanto ésta pueda subvertir los valores mayoritarios, lo que es una forma de explicar la idea paradojal de la “tradición de la ruptura” descrita por Octavio Paz en Los hijos del limo.

A su vez, es verdad que la poesía no ha dejado de leerse pero su irradiación se ha resentido, en España y en América Latina, debido a la fractura de los circuitos de comunicación así como por el menoscabo del espacio disponible en los medios.

En este escenario, ¿qué hacer con la poesía hispanoamericana contemporánea, de la que Poiesis es una selección vigorosa y violenta, como un toro de lidia embravecido? Si no existe, inventarla; si ha sido desoída, hacerla oír; si ha sido violentada, vengarla. De los autores de Poiesis hay que esperarlo todo, porque nada está hecho; entre tantas cosas, que tomen la única ruta que nos queda cuando estamos atrapados en un callejón sin salida: ir hacia adelante.

También, a los poetas de Poiesis les ha tocado el turno de la palabra en la transición que rehace su lugar, marginal y precario, en una cultura sin horizonte social articulado; donde, sin embargo, deben recuperar el valor de las palabras y albergarlas del derroche del sinsentido. Menuda tarea.

Pero se debe acometer, pues en ella los creadores nos jugamos la vida – si consideramos, como lo hizo Gustave Flaubert, que escribir es una manera de vivir – y que, por la poesía, al igual que por la libertad, “bella como la vida, habrá que darlo todo; si fuere necesario, hasta la sombra, y nunca será suficiente”, como escribiera el poeta cubano Fayad Jamís.

Para darlo todo, hasta la sombra, los poetas deban despojarse de frivolidades y envolverse de imaginación, escribir a partir de su encuentro con la realidad, ya sea para abrazarla o golpearla, pero escribir siempre desde sus propias entrañas: no hacerlo es una cobardía, y de eso cualquiera, letrado o no, se da cuenta, tal como los perros huelen el miedo.

Escribir, como dijera el poeta infrarrealista mexicano Rubén Medina, “el poema lanzado, de formas múltiples, a la aventura”. El núcleo central de la poesía hispanoamericana posible debe ser, pues, la aventura, cree el ya citado Bolaño, y yo le secundo. Rimbaud, Hemingway, Dos Passos, Kerouac, Morrison, antes que cualquier otro.

Hacer de la poesía una “aventura de los nervios, aventura de los párpados, aventura del camino, aventura de la revolución, aventura del amor”, como escribiera el autor de Los detectives salvajes y 2666 en su análisis de la nueva poesía latinoamericana, y que me gustaría extender a tierras ibéricas, a cuyas gentes y ciudades me encuentro tan unido y quiero tanto.

Ahora bien, ¿qué es lo “contemporáneo” en Poiesis? Habrá que señalar, como lo hace el poeta mexicano Roberto Arizmendi, en el prólogo a su antología Poesía latinoamericana hoy, que se entiende por contemporáneo en el poeta “la presencia de temas o asuntos palpitantes; una voz que refleja el ser y sentir del ser humano y de la sociedad donde habita, reconociendo al ser humano y al poeta como ser unitario y universal, capaz de entender su propia existencia y entender el mundo que habita y en donde participa en la construcción de la historia”.

Lo contemporáneo es, también, el primer paso hacia el futuro. Y, respecto a la poesía que comentamos, hay que decir, como señala Julio Ortega, en el prólogo de su libro Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, “¿Cómo leer la poesía que vendrá? Por alguna razón, no del todo evidente, la lectura de poesía es un acto de fe”.

Ese acto de fe tiene que ver con la definición de poeta moderno que nos brinda el estudioso romanista alemán Hugo Friedrich, como “el aventurero que se lanza a territorios del lenguaje todavía no hollados”, donde la poesía, como sostuvieron los surrealistas en su tiempo, ha sido siempre parte de la vida.

De lo que podemos estar seguros, en la diversidad de creadores de Poiesis Hispanoamericana, es que los textos antologados comunican un conocer lo particular, un contenido íntimo, individualizado, que contiene la misión misma del arte: “una significación que expresa la individualidad”, como señalara el poeta y crítico literario español Carlos Bousoño en su Teoría de la expresión poética.

Y esa individualidad se encuentra en las huellas de los textos de esta antología: huellas del viaje, del amor, de la amistad, del interior del exterior, de la poesía como empresa de salud, como expresión de la política, o significación del delirio, donde los poetas están más allá de sí mismos: como elementos existentes o fantasmas sin rostro, reinventándose a sí mismos.

La individualidad poética de los autores antologados queda patente al hacer de sus textos un modo de serenar su cotidiana angustia, ante este mundo que les causa dolor y desconcierto. Por eso un elemento central de los textos que comentamos es su valor como bálsamo medicinal o resistencia, que alivia la pesadumbre o la congoja existencial del poeta, o constituye la armadura con la que se cautela de esta realidad que lo lesiona.

En cualquier caso, para ir concluyendo, los poemas de Poiesis Hispanoamericana son las peras de este olmo de dos orillas: de la España, hoy “con su vientre a cuestas”, para decirlo con Vallejo, y de la América, en la que “se alzó tu imagen como una torre sobre la temprana noche”, según escribe Norah Lange. Leámoslos para encontrar nuestra propia voz en esta espléndida sinfonía.

Muchas gracias. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

"Humberto Pinedo subvierte la poesía"


Por Leoncio Luque Ccota (*)

Escribir sobre los poemas concretos de Humberto Pinedo Mendoza es ingresar a un mundo comprometido con los sufrimientos, tristezas, injusticias, pobrezas y explotación. Por eso sus irreverentes versos se convierten en rebeldías, confrontación y en justicia social. Esta situación la encontramos en sus libros ”Convulsión” “y “Avizor” que son mucho más directos en su enfoque crítico de la realidad y con un estilo muy peculiar en donde sus versos gritan con mayor sensibilidad los graves problemas que vivimos y que no se resuelven desde hace muchos siglos.

Bertolt Brecht nos recomendaba a los creadores que cuando nuestros hijos crezcan y nos pregunten qué hicimos por la justicia social de los demás, meditemos sobre no claudicar a pesar de las transformaciones y conquistas políticas. Si no fuera así, responderíamos que estuvimos preocupados por nuestras angustias económicas, por nuestras parejas. O que terminamos escribiendo en forma alambicada, evasiva, preciosista, purista o imitando a otros poetas. Pinedo sintetiza sus poemas con las palabras necesarias para golpear mejor a los humanos inconscientes. Por eso usa mucho los verbos, los sustantivos y los adjetivos. Es decir busca la palabra precisa que tiene fuerza y belleza.

Humberto Pinedo es uno de esos “poetas concretos” que se identifica con los más necesitados y que nos muestra ese desgarro existencial de todos nosotros, es decir su “Leitmotiv poético” diario son nuestras vidas. Es directo porque sus experiencias son también las nuestras como el poema “Parque Universitario” nos acusa por haber dejado tanto niño abandonado. O cuando escribe los versos de “Pelota de cabeza” nos critica por ser cómplices de tanta estupidización de la población por un partido de fútbol.

Pero en donde se descubre con mayor énfasis la injusticia es cuando escribe su libro “Convulsión” donde se encuentran los problemas existenciales y desgarrantes que vivimos los peruanos en la época de la subversión entre 1980 hasta el 2000. Es decir, cómo sufrimos esta encarnizada guerra entre peruanos y que dio como resultado 67 mil muertos. Entendemos que la función de la poesía es desentrañar, despercudir, y mostrar las verdades y misterios de nuestras vidas (Albert Camus).

SE REBELA

En “Convulsión” Humberto Pinedo nos presenta una situación muy tremendista y nos conmina abiertamente: “De que hago política con mis versos es cierto. De que no me evado de la realidad también”. Este libro lo publicó en 1986 en plena época del terrorismo en el Perú y nos transmite esas quejas reales por la tragedia que vivimos como la suspensión de las garantías, toque de queda, muertes, dolor, abandono.

Hay muchos críticos que sostienen que cuando se escriben poemas sociales te conviertes en un panfletario, chauvinista, patriotero y que no haces poesía. Entonces Pablo Neruda cuando escribió su libro “Contra el Nixonicidio”, Alejandro Romualdo cuando lo hace con “El Canto Coral a Túpac Amaru, Mario Florián cuando trata de los campesinos y maestros y Leoncio Bueno que se rebela contra la discriminación no son buenos poetas. Se puede ser poeta social y ser buen creador cuando se hace con calidad artística.

Por ejemplo en el poema “La vida no vale nada” Humberto Pinedo nos dice: “Increíble asesinan seres y se ufanan de muertes enemigas/”, y termina este poema con: “/increíble Humberto, tus poemas sangrados de pavor se rebelan  / al sentirse incapaz de cambiar el rumbo justo de la historia/. Como vemos sus poemas son testimoniales de cómo los peruanos iban cayendo en el conflicto interno. Por ejemplo en su poema” “Paz con hambre ¡No!” nos aclara: “Mientras duermes cansado pierden fuerzas tus hijos / criminal orfandad que parásitos vulgares te imponen/. Es decir nos muestra la lucha fratricida y la explotación entre nosotros. Mario Benedetti también nos regalaba estos tipos de versos sociales.

De la mima forma encontramos en “Engrampo mi conducta de facha agónica” y nos dice: “Vivir corriendo prendido del suicidio (…)”. O “Golpes de timón”: “(…) cuantos hombres morirán creyendo encontrar un destino / en minas, tugurios y campos sangrados de explotación/. Este tipo de testimonios lo encontramos también en Leoncio Bueno en “Rebuzno Propio” o en Mario Florián cuando nos habla de los maestros y los campesinos

La mayoría de estos versos son reales y pueden darse en cualquier país pobre del mundo, como discursa el poema “Maestro de pueblo joven”: “Enseñar niños que padecen de aulas sin trechos ni pisos / llenos de arena sin carpetas donde aprendan a leer/. Como diría Humberto acaso no es cierto que estos versos crudos también se dan en nuestras vidas y en nuestra realidad. Por ejemplo “Los pequeños burgueses”: “Los que descubren bajeas a los humildes (…)”, este poema nos expresa con dolor y justicia plena la época de la subversión y nos enseña que los poemas pueden ser una efectiva arma de lucha para hacer tomar conciencia a la gente.

En ese mismo estilo de subvertir el orden buscando la igualdad se encuentra el poema “Supervivencia”: “Que tu padre arranca a la tierra / su futuro envuelto con desafios/. El poema “Los sirvientes” nos reclama: “El torpe que desprecia la pureza / al soñador golpeado por el tiempo / el infeliz que arrodilla su destino (…)”, como también “Dolor de un hombre sensible”: “Ya me harté de soportar torpes sin corazón honesto (…)”. Todos estos versos desgarrantes son la vida misma como nos decía César Toro Montalvo en la introducción a “Topus” en 1975. Se preocupa del submundo, de los canillitas, de los suicidas, de los marginados, de los explotados y de sus angustias existenciales sartreanamente o beckeanamente pero absurda a la vez.

Como podemos apreciar que la actitud de subvertir el orden literario buscando justicia en el hombre también se instala con un estilo muy propio en la literatura del autor y que nos ayuda a pensar mejor la vida y termina con un poema “Algunas Compañías”: “Hay mujeres que hablan y después piensan (…)”, y que es muy realista a pesar de lo hipócrita sociedad limeña. Mazzoti al comentar “Convulsión” decía que en los versos de Humberto nos muestra todo el drama que vivimos en nuestra patria y que los creadores deberían ser la memoria de lo que sucedió para que no vuelva a repetirse esa tragedia. Aquí entregamos dos poemas concretos de Humberto para demostrar su grado de compromiso social.

LA VIDA NO VALE NADA

Increíble, asesinan seres y se ufanan de muertes enemigas
ruines verdugos que aumentan lágrimas de huérfanos dolidos
Increíble, se pudren campesinos en pozos de olvido animal
canallas ignoran tragedia acaparando poder con desprecio.
Increíble, con uniforme o sin él los peruanos van cayendo
fieras encallecidas por rencores eternos aumentan parias
Increíble, pueblo y gobierno se enfrentan en suicida lucha
y entierran a sus héroes que perdieron en batallas ciegas
Increíble Humberto, tus poemas sangrados de pavor se rebelan
al sentirse incapaz de cambiar el rumbo justo de la historia

PAZ CON HAMBRE ¡NO¡

Mientras duermes cansado pierden fuerzas tus hijos
criminal orfandad que parásitos vulgares les imponen
Destruyen tu conciencia y marginan sueños preciados
poblando envidias con malvados insultos que castigan
Mientras cerebros destruyen patean férrea voluntad
hombres perversos con rufianes de turno los hunden
Reñida bajeza de pobres diablos ofenden tu corazón
nefasta compañía viles parias te entregan ayuda
Mientras mandones y pudientes contemplan su dominio
el pan nuestro de cada día no comen olvidadas almas
Dolidos seres que huyen frustrados ante su destino
y se recogen violentos ante un Dios sordo y huidizo

(*) Nació en Huancané – Puno, Perú el 02 de abril de 1964. Estudió Economía en la Universidad Nacional del Callao  y Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Realizó estudios de Maestría en la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta), en la mención de Didáctica de la Comunicación. Es docente, promotor cultural, bibliotecario y escritor. Fundador e integrante de los poetas de Noble Katerba, grupo poético  que hiciera su aparición en el año 1990. Participa del colectivo de poetas del Lobo Estepario y publicó regularmente sus poemas en la revista: Poesía para Kemar. Fue editor de la revista física y virtual de Trombosis Literaria. Actualmente desarrolla Talleres de Creación Literaria y Talleres de Lectura en la Biblioteca Municipal del distrito de San Luis, además de promover la Feria del Libro Escolar como docente en la institución educativa “República del Perú” de Villa El Salvador, donde labora como profesor de Literatura. 

Ha publicado los siguientes poemarios: Por la identidad de las imágenes (1996) En Las grietas de tu espalda (2001) Crónicas de Narciso (2005) y Exilio Interior y otros poemas devastados (2011). Además de las muestras antológicas Entre exilio y desierto (2010) y Crecer como un cauce (2011). Ha participado en múltiples encuentros y festivales de poesía nacional e internacional como en el 4to Encuentro de poetas del Mundo realizado en Santiago de Chile en el año 2008. Sus poemas han sido publicados en revistas y diarios de los medios, como  en diversas páginas webs. Ha organizados encuentros y festivales de poesía. Fue premiado con el 2do. Puesto en Poesía en el concurso de "Horacio" en el año 2009. En el año 2011 realizó el Festival de Poesía San Luis: Emilio Adolfo Whestaphalen ­ - Lima, Perú.

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